Al borde del desahucio y con hijos a cargo

Serramar empresa de seguridad a la que la Federación de Trabajadores de Seguridad Privada (FTSP-USO), denunció por activa y por pasiva durante meses, ante todas las instancias públicas y privadas de Melilla por los continuos incumplimientos salariales y laborales con sus trabajadores y que denunció a nuestra federación y sus dirigentes por lo que decían era una campaña insidiosa en contra de sus intereses.

Lo ocurrido en SERRAMAR MELILLA era algo que la USO ya había anunciado hacia meses, lo que le costó la interposición de dos querellas contra el Secretario General de la FTSP-USO, Antonio Duarte, por parte de esta empresa: una en la Ciudad Autónoma de Ceuta y, otra, en la C. A. de Melilla.

Lamentamos que el tiempo nos diese la razón como no podía ser de otra manera, ya que quienes han asumido el mayor coste han sido, como siempre y continúan siendo los trabajadores y sus familias (impagos de pluses, retrasos en el cobro de las nóminas y un largo etcétera) por la enorme temeridad de una Administración que no dudó en contratar la prestación de servicios de seguridad y vigilancia, a una empresa que no cumple con la legalidad vigente. Circunstancia agravada por el conocimiento que tenían de las malas prácticas de la empresa contratada los responsables de las administraciones. Todo este padecimiento pudo y debió haberse evitado desde un principio. Y la USO se lo advirtió.

Vigilantes de Serramar tienen que viajar a Cádiz para cobrar atrasos.

Ahora: Al borde del desahucio y con hijos a cargo.

Detrás de los impagos de la empresa Serramar hay historias desgarradoras. Uno de estos empleados ha relatado a El Faro las estrecheces que atraviesa con varios hijos pequeños a su cargo. Los tres meses que la empresa no le abonó el sueldo, tampoco pudo pagar el alquiler de su casa y estuvo al borde del desahucio. Los 1.500 euros del primer sueldo atrasado que pudo cobrar tras ingresar un pagaré se fueron en el abono de los tres meses de alquiler que debía. Ahora vuelve a estar en la misma situación. Septiembre trae a todos los padres un serio desembolso por ‘la vuelta al cole’ y los vigilantes de Serramar no tienen idea de cómo van a subir esa cuesta. “Cobramos y el dinero desaparece por los intereses y las deudas atrasadas. Sobrevivimos gracias a la ayuda de nuestros padres y hermanos.

Los vigilantes de seguridad a los que Serramar debe nóminas atrasadas han tenido que hacer las maletas y viajar a Cádiz, donde la compañía tiene su sede, para conseguir cobrar sus sueldos.
Los últimos en hacer el viaje han sido los siete empleados que la empresa mantiene en la ciudad, custodiando las obras del nuevo hospital y de las 66 viviendas de Cabrerizas.
El viaje hasta Cádiz lo hicieron a finales del mes pasado para reclamar las nóminas de mayo, junio y la extra de julio.
Para unos trabajadores que en aquel momento llevaban dos meses sin cobrar, gastar una media de 270 euros en el viaje en barco hasta Málaga, el combustible del coche para hacer el trayecto por autovía y la noche de hotel en Cádiz es un lujo que ninguno podía permitirse.

Sin embargo, esta opción se ha convertido en la única posibilidad que tienen los vigilantes de Serramar de poder cobrar los salarios que les adeuda la empresa para la que trabajan o han trabajado.
Los siete empleados que mantiene Serramar en Melilla son los últimos que han viajado a Cádiz, porque los primeros en abrir la ‘ruta’ fueron los exempleados que la compañía tenía en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla, hasta que la empresa renunció al contrato y la multinacional mexicana GSI se hizo cargo del servicio de vigilancia y de los trabajadores.

Pero no ha sido llegar y besar el santo. La empresa abona los atrasos a sus trabajadores con pagarés que, en algún caso, no tenían fondo. Sin embargo, los siete empleados que la empresa mantiene en Melilla sí han tenido suerte… de momento. Hasta ahora han podido cobrar dos de los tres pagarés que les entregaron en Cádiz, pero el futuro sigue siendo incierto.
La empresa no responde a los mensajes de móvil que los trabajadores le envían reclamando sus sueldos y de la nómina de julio, que Serramar debió ingresar el pasado día 5, nadie contesta.
El futuro, incierto tras invertir 1.000 € en ser vigilante

Los trabajadores que Serramar tiene en Melilla miran hacia el futuro y lo ven todo negro. Ninguno se explica cómo han podido llegar a esta situación, después de invertir cerca de 1.000 euros en hacer el curso y pasar el examen de vigilante de seguridad.

Mentiras y mas mentiras ‘algo endémico en esta empresa’.

Desde Serramar aseguraron hace unos meses a El Faro que habían llegado a la situación actual porque las empresas para las que trabajan no les pagan. Sin embargo, los siete empleados que la empresa tiene en Melilla han consultado a la UTE que se encarga de la obra de las 66 viviendas de Cabrerizas y ésta asegura que no paga a Serramar porque la empresa no presenta facturas. Desde la compañía de vigilancia niegan la mayor y aseguran que la UTE no paga.

La USO continuará denunciando a todas aquellas empresas PIRATA que no cumplan con sus obligaciones sociales, laborales y económicas, pues los hechos siguen dándonos la razón.

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