Dos sentencias nos vuelven a dar la razón en materia de formación para el empleo.

Gilbert-curso-hablar-en-publicoLa USO ha recibido recientemente dos nuevas sentencias – y ya son más de cuarenta–que nos dan la razón en materia de formación para el empleo,
contrarias a las pretensiones de CCOO y UGT que se empeñan sectariamente en controlar las subvenciones.

Estas sentencias, sumadas a las anteriores, suponen un golpe en la mesa ante las actuales pretensiones de cara a la negociación que en la actualidad, patronales, CCOO y UGT están teniendo con el Gobierno.

En plena ola de escándalos, el 31 de marzo CEOE, CEPYME, CCOO y UGT consensuaban un documento para negociar el V Acuerdo de Formación para el empleo, planteando un modelo similar al actual, ineficaz, en el que el centro de la formación no es el conjunto de trabajadores y desempleados, si no las instituciones que manejan los fondos y los suculentos márgenes de beneficio por “su gestión”.

Insisten en ser legisladores, programadores, adjudicatarios, beneficiarios, impartidores y evaluadores -jueces y parte- y privatizando aún más el subsistema de formación.

Lo más extravagante de ese sospechoso acuerdo es su propuesta de crear un “fondo global” que gestionarían en exclusividad las patronales y las organizaciones sindicales mediante una recaudación directa por las propias entidades bipartitas tras la firma de un convenio con la TGSS.

Quieren los fondos en sus cuentas corrientes antes de asignárselos a ellos mismos, no planteando siquiera un organismo externo e imparcial de control, ni medida alguna contra el fraude, ni tampoco sanciones a las organizaciones que hagan un mal uso o cometan irregularidades.

Desde USO rechazamos con rotundidad este Acuerdo que en nada beneficia a los trabajadores y trabajadoras y  exigimos un nuevo planteamiento riguroso de todo el sistema de formación para el empleo y de su programación. Que sea estable en el tiempo y que se fundamente en términos de eficiencia, que priorice acciones formativas efectivas a los sectores más castigados de la población, como jóvenes y desempleados de larga duración, mayores de 55 años y trabajadores y trabajadoras de baja cualificación proceden- tes de sectores sin esperanza de obtención de empleo alguno. Una formación para los trabajadores y trabajadoras y no al servicio de las organizaciones.

Por el bien del conjunto de los trabajadores y trabajadoras, por su desarrollo profesional y el acceso al empleo, su óptima vinculación con las necesidades del tejido productivo, por el desarrollo social y económico y la competitividad de las empresas, la actual coyuntura exige una celeridad de medidas en materia de formación para el empleo así como un especial esfuerzo de consenso, y que las organizaciones patronales y sindicales no la perviertan en beneficio propio, a la vez que el gobierno central y los autonómicos no la usen como moneda de negociación interesada. Hoy más que nunca la ciudadanía necesita que algo se empiece a construir pensando en ellos.