Furtivos y vigilantes se cruzan denuncias en Cabo de Cruz tras una persecución nocturna en coche.

Desafortunadamente, con lo que ocurre en las playas de Boiro, sobre todo de noche, podría hacerse el guion de una película cada velada. Aunque la vigilancia se ha intensificado sobremanera por parte de la cofradía, y la Policía Nacional hace redada tras redada, los furtivos continúan dándole duro en los arenales. Lo normal es que se marchen en cuanto ven aparecer los coches patrulla o los de los guardapescas. Pero a veces la jornada se salpica de incidentes. Ocurrió el jueves a última hora.

Hubo incluso una persecución en coche. Y, ayer, furtivos y vigilantes se cruzaban denuncias. Los primeros emitían las frases más graves: «Los guardas de la cofradía pudieron habernos matado, fue horrible», dijeron. La versión de ambas partes no casa por ningún lado. Los vigilantes señalan que un grupo de cuatro furtivos estaba trabajando en Barraña, que les denunciaron y se marcharon a otra playa.

Allí, tres de ellos volvieron a ponerse a la tarea, hasta que de nuevo les pillaron. Indican que les atravesaron el coche para que no pudiesen marcharse con el suyo, con la idea de decomisarles el marisco. Y añaden que los ilegales lograron meter el bivalvo en el vehículo y escaparse. Así que llamaron a la Guardia Civil y les persiguieron a bordo de dos todoterrenos, viendo desde sus coches cómo los furtivos tiraban un saco de marisco por la ventanilla.

Los vigilantes dicen también que ni le dieron ningún golpe a su turismo ni nada, que solo les atravesaron un coche delante del de ellos para lograr frenarlos. Los furtivos aseguran que ellos no llevaban marisco alguno, que llovía mucho y no lograron capturar nada. Indican que en la persecución los vehículos de la cofradía «intentaron sacarnos de la carretera varias veces».

Y dicen también que uno de los todoterreno les adelantó temerariamente, golpeó varias veces el turismo «y provocó que tuviese que parar, pudiendo haber chocado contra cualquier cosa». Ambas partes preveían ayer denunciarse en el cuartel. En el suceso intervino la Guardia Civil boirense y también Tráfico.

Fuente: la Voz de Galicia