La «normalidad» marca la transición a la vigilancia privada en el exterior de las cárceles.

La «normalidad» ha sido la nota dominante en la transición a la vigilancia privada en el exterior de las cárceles que desde el 1 de octubre ya no es realizada por la Guardia Civil siguiendo el modelo impuesto por el Ministerio del Interior.
La Ley que autorizaba la vigilancia exterior de las prisiones  a través de las empresas privadas comenzó a aplicarse este mismo mes «en los servicios que no tuvieran contacto con los reclusos».
En estas semanas la tónica general ha sido la «normalidad» e incluso se ha apreciado una agilización en la entrada a las prisiones aunque no está relacionado con la gestión privada sino a que habían puestos sin cubrirse en algunas de ellas desde hacia ya muchos meses, por lo que el control en el acceso a los centros penitenciarios se efectuaba de manera mas lenta.