La repercusión de los problemas de cobro de los trabajadores de Seguridad Integral Canaria, llegan a Alemania. El muro de la vergüenza.

 

Miguel Ángel Ramirez; Cada vez se le ponen la cosas mas difíciles incluso fuera de nuestras fronteras.

Texto original traducido por Google, aunque contiene errores de traducción, se entiende perfectamente lo que esta sucediendo y que su importancia mas allá de la enorme repercusión que está teniendo a nivel nacional, estriba en el alcance internacional que ha tomado esta vergüenza laboral que afecta a cientos de familias en España.

Por cuatro meses sin paga

Las fuerzas de seguridad del metro de Madrid no son pagadas y ni siquiera pueden atacar, pero protestan

Los guardias de seguridad del Metro de Madrid se sienten como “esclavos”.

“Para muchos de nuestros colegas y sus familias, estos son los días más amargos de Navidad y Año Nuevo de sus vidas”, dice el español Daniel Galán en un mensaje de video que circula actualmente por Internet. Galán todavía está visiblemente afectado por una huelga de hambre de 16 días, que se interrumpió a fines de diciembre por razones de salud. Con la acción, el padre de cuatro hijos de 42 años llamó la atención sobre la situación desesperada en la que él y sus más de 500 colegas en el metro de Madrid se encuentran atascados. Durante cuatro meses, trabajan sin paga. Y la situación se vuelve cada vez más tensa.

“Especialmente malo para nuestras familias es que las cuentas están en números rojos”, dice Galan, que describe las necesidades agudas. Los temores de un “desahucio” se están extendiendo, antes de un desalojo policial iniciado por un banco de apartamentos cuyos residentes endeudados ya no pueden pagar el alquiler o la hipoteca. Muchos sobreviven solo a través de donaciones de dinero o en especie de amigos, parientes, personas solidarias y (la versión en español de las “tablas”: comida deficiente).

Galán ha trabajado durante 15 años como oficial de seguridad en el metro de Madrid. Viaja todos los días desde Toledo en autobús a más de 70 kilómetros hasta la capital y viceversa, y trabaja principalmente en horas nocturnas, incluso los fines de semana y días festivos. “Somos responsables de la seguridad de nuestros pasajeros y siempre estamos poniendo en riesgo nuestra salud en la lucha contra los ataques y los casos de vandalismo”, explica. “Somos los primeros en detenerlos y decidir si convocamos a la policía o a los paramédicos”.

Galán tiene su contrato de trabajo no con el Metro, que está subordinado al gobierno regional autónomo conservador, sino con un subcontratista, la Seguridad Integral Canaria (SIC). Durante años, este trabajo no se lleva a cabo por la fuerza de trabajo central, sino por subcontratistas privados. Para la selección del licitador más barato, las ofertas se realizan regularmente. El Metro de Madrid opera actualmente 12 líneas con 294 kilómetros de longitud.

Daniel Galán se hizo cargo del SIC en el último cambio de operador en 2013 junto con sus colegas. La compañía es parte del gran conglomerado Ralons, que está representado en la industria de seguridad y limpieza más allá de la sede central de Canarias en muchas ciudades españolas. El CEO es el multimillonario Miguel Ángel Ramírez Alonso, que está bien conectado políticamente y actúa como presidente del club de primera división de fútbol Unión Deportiva Las Palmas. Afirma que las cuentas de la empresa para los salarios han sido bloqueadas por las autoridades.

Galán no acepta esto. “Estamos haciendo nuestro trabajo y exigiendo nuestros salarios”. La huelga salarial indefinida convocada para el 10 de noviembre fue suspendida por el gobierno regional en referencia a una prohibición parcial de huelga para los llamados servicios públicos mínimos. Desde entonces, los empleados de SIC han vuelto al trabajo, pero continúan tocando la fibra sensible al lado de su trabajo. Mientras millones de españoles disfrutan de sus vacaciones y compran regalos tradicionalmente el 6 de enero, llaman la atención sobre su difícil situación con protestas.

El miércoles declararon la entrada de una estación de metro al “muro de la vergüenza”. Un grupo de trabajadores encadenados simbólicamente y portaban carteles que decían “La esclavitud moderna del siglo XXI: cuatro meses de trabajo sin salario”. La próxima manifestación de protesta está programada para el viernes.

Para animarse, los trabajadores del metro esta semana han organizado su propia fiesta de Navidad con sus familias, con regalos y dulces para los niños y (abarrotes) para los padres. “No tiramos la escopeta al suelo”, se anima Galán y sus colegas.

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