La lacra del intrusismo en la Guardería Rural obviada por los responsables públicos

Tal y como ha venido denunciando el responsable en Andalucía del área de los Guardas Rurales, adscritos a la Federación de Trabajadores de Seguridad Privada de la USO (FTSP-USO), la lacra del intrusismo en este sector de la seguridad privada va en aumento, por lo que además de denunciarlo a los partidos políticos para que tomen conciencia de este grave problema y empiecen a tomar medida legislativas al respecto, se ha dado un paso mas allá apelando al Defensor del Pueblo Andaluz, que tras atender la demanda, ha solicitado a la Dirección General del Medio Natural, Biodiversidad y Espacios Protegidos, le aporte cuanta información disponga sobre los hechos que  nuestro representante lleva años denunciando.

EXPOSICIÓN   DE   MOTIVOS

La figura del Guarda Rural fue creada en el siglo  XIX con el fin de ofrecer vigilancia y protección de personas y bienes en espacios rústicos, así como instalaciones agrícolas, comerciales o industriales que se encontrasen  en los mismos.

El desempeño  de esta labor  viene sufriendo  desde hace años el problema de intrusismo, ya que  coexisten dos  figuras:  el Guarda  Rural de Caza o Guardapesca Marítimo y el Guarda de Coto de Caza.

El Guarda de Coto  de Caza,  creada por  la  Junta  de Andalucía  al  asumir las competencias  de  caza,  tiene   como   principales funciones la  vigilancia   de   los aprovechamientos cinegéticos, la  colaboración en la ejecución y seguimiento  de los planes técnicos de caza y el auxilio a la autoridad medioambiental y la colaboración con Cuerpos y  Fuerzas  de Seguridad  del Estado y  de  la  Comunidad Autónoma  para  la  prevención y extinción de incendios.

La habilitación de Guarda de Coto de Caza se obtiene al  realizar un curso de setenta y dos horas sobre lo relacionado con la actividad de los guardas de coto de caza e impartido por las entidades homologadas para ello por la Consejería correspondientes.

Es un mecanismo de acceso a  la posibilidad de desempeñar sus funciones  muy distinto al de los Guardas Rurales.

Esta aparente similitud de funciones está generando confusión en las atribuciones de cada uno dando pie  al intrusismo laboral.  

En la actualidad los  guardas de coto de caza desarrollan labores de vigilancia cuando sus funciones deberían circunscribirse a la gestión ambiental, sin estar habilitados por  el Ministerio del Interior y sin contar con la herramientas  propias de los Guardas Rurales  como medios de defensa:  Revisión  de documentación, portar armas o capacidad de detención.

Estas irregularidades  han sido comunicadas por la Secretaria General Técnica del Ministerio del Interior, la Real Federación de Caza Española y la Asociación Nacional do Guarda  Rurales.

La Secretaria General Técnica evidenció que los Guardas de Coto de Caza, deberían circunscribir  sus actividades a las competencias que les son propias desde su creación autonómica dentro del ámbito cinegético, evitando intromisión en las funciones  complementarias de  seguridad  pública  o  privada  dentro  de  las  que   se enmarcan los Guardas Rurales.

Dicho esto 

El Parlamento de Andalucía insta al Consejo de Gobierno a:

1.- Modificar la normativa autonómica actual incluyendo como requisito indispensable  para  ejercer  la  gestión  y  seguridad   en  un  coto  de  caza, estar habilitado por el Ministerio del Interior.

2.- Dar un plazo de transitoriedad de cuatro años a los Guardas de Coto de caza para obtener la habilitación como Guardas Rurales.