Los Drones. ¿Amenaza para los Vigilantes?

Cada día nos despertamos con una noticia nueva, sobre lo que los Drones pueden hacer por la vigilancia de polígonos, naves industriales, comunidades, etc.

¿Su uso generalizado, se convertirá a corto o medio plazo, en una amenaza real para los empleos en el sector?. El polígono industrial Fuente del Jarro (Valencia) estudia usar estos dispositivos en seguridad

Los empresarios trabajan para ampliar la actual red de cámaras en el exterior y colocar sistemas de videovigilancia en el interior de las naves
Fuente del Jarro ha decidido hacer de la seguridad su principal valor. Sus más de 40 kilómetros de calles y 2,7 kilómetros cuadrados de extensión hacen que la labor de vigilancia sea una tarea ingente. Más de medio millar de empresas confluyen en este parque industrial, uno de los mayores de la Comunitat. De ahí, que su blindaje sea prioritario para sus inquilinos.

El uso de las últimas tecnologías podría cambiar la forma de vigilar amplios espacios como los industriales mediante el uso de drones. Esta es una de las líneas de trabajo para mejorar la seguridad que está estudiando la Asociación de Empresarios de Fuente del Jarro (Asivalco).

El polígono dispone de servicio de vigilancia los 365 días del año y de una red exterior de cámaras de tráfico que han permitido localizar vehículos sospechosos e, incluso, detener ‘in fraganti’ a algunos amigos de lo ajeno. Con este dispositivo, los hurtos y asaltos han caído un 80% en poco más de un año.

Pero la entidad empresarial quiere dar nuevos pasos en materia de vigilancia y el uso de drones permitiría revisar tejados de naves, zonas de difícil acceso o posibles escondrijos, en casos de emergencia, sólo con elevar uno de estos dispositivos teledirigidos capaces de emitir imágenes y vídeos de alta resolución de forma inmediata.

La asociación tiene sobre la mesa dos propuestas en este sentido y está a expensas de conocer si la normativa actual permitiría el vuelo de drones sobre el polígono, teniendo en cuenta su proximidad al aeropuerto. «Es una línea de trabajo que está en una primera fase de estudio y que está condicionada por la legislación y la normativa al detalle que hay respecto al uso de aeronaves», explica Joaquín Ballester, gerente de Asivalco. La entidad está abordando esta posibilidad con empresas especializadas del sector para saber si la fórmula sería viable. Este tipo de artilugios no requerirían, a priori, vuelos a demasiada altura pues su principal labor sería efectuar rastreos rápidos de varios segundos en casos de sospecha o para localizar algún problema concreto en el interior de una instalación.

Pero esta no es la única mejora tecnológica que baraja Fuente del Jarro. A la red de cámaras en el exterior podrían sumarse otros dispositivos de videovigilancia en el interior de las naves. Este mecanismo permitiría tenerlas ‘conectadas’ a la central de seguridad y, además, a las patrullas de la Policía Local para que las alertas llegaran de inmediato a todo el dispositivo de seguridad.

Otra línea de trabajo más avanzada es ampliar el número actual de cámaras de tráfico que refuerzan la seguridad en accesos y puntos principales del polígono. Actualmente, están operativas 16 unidades de este tipo. Todas ellas están conectadas a la central de la policía.

«El tema de la seguridad es el que más valoramos los empresarios y por eso estamos trabajando en estas tres líneas de trabajo», destaca Ballester.

La puesta en marcha de este tipo de mecanismos «supondría una inversión más o menos importante pero el creciente número de empresas que operan en el polígono nos ofrece un margen conjunto de maniobra mayor que si cada empresa quisiera implantar alguno de estos dispositivos por cuenta propia».

Fue a finales del año pasado cuando Fuente del Jarro decidió ampliar la vigilancia contratando un turno adicional matutino, que se suma a los que ya prestaban servicio en el parque empresarial y al sistema de videovigilancia que se implantó hace ya más de dos años. El refuerzo es constante.

Las cámaras han tenido en este tiempo tres efectos fundamentales; el disuasorio, el de resolución de casos y el de la reacción instantánea. De hecho, el sistema empezó a tener efecto antes de lo previsto. «Notamos la caída desde el mismo momento en que se instalaron las cámaras, antes incluso de que funcionaran».

Fuente: lasprovincias.es