No me dejó entrar el «Guardia de Seguridad»

Nuevo artículo de opinión de Antonio Guerrero

En estos tiempos de pandemia es muy frecuente detectar rifirrafes entre los usuarios de las administraciones y los vigilantes de seguridad.

Por desgracia se escucha con frecuencia esta expresión en las puertas de estos edificios: el “Guardia de Seguridad” no me deja entrar. 

Y esta circunstancia no deja indiferente a la opinión pública; todo lo contrario proyecta una imagen negativa de los trabajadores de este sector que resulta injusta por su desconocimiento. Precisamente por eso, desde la FTSP USO  aclaran al respecto para evitar confusiones a la población.

Los trabajadores de este sector no son “Guardias de Seguridad” sino “Vigilantes de Seguridad” es la nomenclatura actual y legal,  la ley de seguridad privada habilita a estos profesionales para ejercer sus funciones precisamente realizando un control de accesos. De esta  manera negar la entrada de una persona a un establecimiento no solo es legal sino que sigue las directrices de un plan de seguridad establecido previamente, que nada tiene que ver con decisiones subjetivas de los trabajadores. Además un vigilante de seguridad puede pedir le sea mostrado el DNI, algo de lo que aun duda la opinión pública. De la misma manera está perfectamente habilitado legalmente para efectuar registros, cacheos, si así lo estima necesario y existen suficientes indicios para ello.

Desde la Federación de Trabajadores de Seguridad Privada queremos dejar claro que si un profesional de este sector niega la entrada, lo hace por preservar un bien mayor, en los tiempos que corren de aforos limitados como medida ante el Covid-19. En ningún caso se trata de razones vinculadas a la arbitrariedad. El objetivo es garantizar la seguridad de las personas que acceden al establecimiento.

Pero como decimos esta circunstancia no es bien aceptada por la sociedad. Las largas colas para acceder a una administración pública  a veces terminan en estados anímicos de desesperación. Sin ir más lejos Antonio Resines, el conocido actor, sufrió las consecuencias de una de ellas y mostró públicamente su impresión al respecto.

Es comprensible el malestar de los ciudadanos, pero se tiene que hacer hincapié en la defensa de los vigilantes de seguridad como trabajadores ajenos al problema y víctimas también de la situación.

Véase, por ejemplo, cómo son comunes los brotes de ira de los usuarios que tras varias horas de espera no pueden acceder para realizar una gestión determinada y como los vigilantes de seguridad sufren las consecuencias de esto. La ciudadanía no entiende que esta situación no proviene de los trabajadores de la seguridad privada sino de la pandemia mundial y de los planes de seguridad que incluyen las medidas sanitarias. Los personas que acuden a los centros públicos no se toman la molestia de reflexionar sobre esto y directamente culpan a la persona que les impide entrar, sin tener en cuenta que si lo hace es por una serie de razones ajenas a su voluntad.  En algunas ocasiones, estos, llegan hasta el insulto y la agresión a estos trabajadores que son culpados injustamente de su larga espera.

Nadie tiene en cuenta la vulnerabilidad de estos trabajadores expuestos no solo al contagio del Covid-19, que trabajan en muchos casos sin los EPIs necesarios, sino a los ataques de muchedumbres dispuestas casi al linchamiento público tan solo por una negación a la entrada. Los vigilantes de seguridad, ante esta circunstancia, se ven desprovistos de medios para controlar a una masa humana capaz de generar una situación de pánico. Además la vulnerabilidad lo es también respecto a la falta de protección que les ofrecen las empresas de seguridad y los clientes donde prestan servicios, que los dejan abandonados a su suerte y sin el apoyo moral y legal que es del todo necesario.

 La Federación de Seguridad Privada del sindicato USO quiere dejar claro que este tipo de incidentes no pueden servir para justificar críticas contra el sector. Todo lo contrario pedimos a la ciudadanía una nueva evaluación social de estos trabajadores que tan solo siguen las indicaciones de los protocolos y planes de seguridad impuestos y que tienen que soportar el desprecio inmerecido de personas que los odian sin más. Consideramos además injusto que el hecho de prestar servicio suponga un ataque tan grave contra la dignidad de estos profesionales.

Por todo ello la FTSP USO tiende la mano a todos estos profesionales damnificados y pode sus recursos a su disposición para ayudarlos si así lo necesitan.     

Share