¿Qué está pasando con la Contratación Pública?

Desde hace varios años, desde la Federación de Trabajadores de Seguridad Privada de la Unión Sindical Obrera (FTSP-USO) realizamos el seguimiento de las licitaciones y adjudicaciones de los servicios de seguridad privada en las Administraciones Públicas. Durante el trayecto, nos hemos encontrado con unos datos preocupantes para el sector y de los que tras su análisis nos surge una pregunta : ¿Tendrá algo que ver la aplicación de la conocida sentencia Somoza en la Contratación Pública?:

Somoza Hermo «(STJU de 11 de julio de 2018 – Asunto C-60/17), a raíz de una demanda formulada por un trabajador de una empresa de seguridad. El Tribunal resolvió que, en aquellos supuestos en los que los que la importancia del personal es tal que por sí mismo configura la existencia de una verdadera unidad económica, debe aplicarse la Directiva 2001/23/CE, sobre sucesión de empresas. Es decir, que aunque se trate de una subrogación fijada por Convenio, cuando la transmisión de toda o una parte esencial de la plantilla configura por sí sola la “unidad económica” objeto de transmisión a la que se refiere la Directiva, el supuesto de hecho entra dentro de su ámbito de aplicación.

Resumiendo: lo que viene a decir esta sentencia es que ambas empresas, cedente y cesionaria, responderán solidariamente de las deudas con los trabajadores, pero no eso solo, también responderán solidariamente de los impagos a las cotizaciones a la Seguridad Social». Lo que altera de forma grave el equilibrio que esas cláusulas de subrogación implican.

Si tienes interés en conocer lo que CincoDías califica como las consecuencias perversas de la aplicación de esta sentencia principalmente en la Contratación Pública, pulsa sobre el texto

Como decimos, en las últimas semanas venimos observando un hecho preocupante, que entendemos puede tener algo o mucho que ver con dicha sentencia: de las 15 licitaciones a las que estamos haciendo un seguimiento en el mes de agosto, en cinco no se ha presentado ningún licitador, 2 están suspendidas por recursos de distintas empresas y asociaciones y en otras 2 sólo se ha presentado una empresa licitadora.

Estos números nos sorprenden más aún si cabe porque en junio, la media de licitadores que se presentaban a las ofertas era de 6. ¿Qué ha pasado entonces en estos dos meses para que se produzca esta diferencia en los números?.

Desde la FTSP-USO creemos que las malas expectativas económicas y la incertidumbre han hecho que las empresas se lo piensen dos veces antes de presentarse a un concurso de este tipo. Además, los presupuestos ajustados casi en pérdida y los criterios de adjudicación que incluyen amplias bolsas de horas sin coste para la Administración no hacen atractivos estos concursos para las empresas solventes del sector, solo para el club de las que denominamos empresas pirata o de las que se aproximan a estas, y que en cuanto vienen mal dadas salen a escape dejando agujeros económicos difíciles de tapar. En muchos de ellos tampoco se contemplan subidas de costes como puede ser la renovación de convenios colectivos para las siguientes anualidades o la prórroga de contratos. Y si a todo esto le aplicamos la sentencia Somoza, que deja a los pies de los caballos a la empresa entrante teniendo que asumir las deudas de la saliente, pues ya poco más queda que decir.