Responsables de la seguridad del Madrid Arena a banquillo

Ocurrió en la noche de halloween del 2012 una avalancha humana en el recinto para espectáculos conocido como Madrid Arena en esa madrugada durante la fiesta fallecieron 5 jóvenes, una de ellas menor de edad, y más de 30 lesionados. 3 años después comienza un largo juicio que terminará según lo previsto en marzo. Ante la especulación mediática la Fiscalía se esfuerza en recabar las pruebas necesarias para hacer caer en contradicciones la defensa de los responsables.

Señalado como el responsable de organizar la distribución del aforo por planta, la cual debía ser de aproximadamente 3500 personas por cada una, Miguel Ángel Flores declara que no era su responsabilidad controlar esto sino de las autoridades municipales, las cuales nunca le mostraron un plan. Según su experiencia al realizar 30 eventos en el recinto del Madrid Arena, en ningún momento le habían informado que debía sectorizar a los asistentes por plantas, con accesos independientes. Además indicó que dependía de los lineamientos que estableciera MADRIDEC, la cual contaba con la empresa Seguriber, y según el criterio de Flores no le hubiese permitido contratar otro servicio de seguridad.

En relación a la venta de entradas, aspecto que lo compromete directamente con la tragedia, Flores declara que sólo se llegó a vender un total de 9650, entre las que contabiliza un poco más de 5.600 vendidas en físicamente y el resto por internet, nunca fue su intención superar un aforo de 10.000, cifra que contradicen los datos procesados por la policía informática que alcanza la cantidad de 22.000 entradas, a lo que Flores responde que no puede tomarse esa cifra ya que la válida es la cantidad de entradas pasadas por el lector “los tornos”. También ha dicho que las urnas contenedoras de las entradas recaudadas fueron colocadas en un lugar al que no tiene acceso, hecho que lo compromete por arrojar contradicciones a las cifras que el maneja, por lo que siembra la duda de la veracidad en las cantidades de encontradas, entre esas tickets fotocopiados.

Flores considera haberlo hecho todo bien, en primer lugar porque no le conviene que la gente se le cuele a un evento, según él se establecieron controles de acceso llevado a cabo por las diferentes empresas de seguridad contratadas para el evento en tres etapas, la primera ver quien venía disfrazado y quien no, quien tenía entrada y quien no, el segundo verificar DNI y requisar bolsos, el tercero era ordenar las filas para el acceso. Todo debidamente organizado, niega haber dado la orden de abrir el portón principal de acceso para que las personas ingresaran hacia la pista central, sin embargo agrega que no cree que hayan sido personas sin entradas. A la final todas estas irregularidades recaen en Madridec, quien lleva el control de todo, desde estar al día con la licencia para el funcionamiento del lugar, contar una empresa de seguridad apta para grandes eventos hasta de donde se deben colocar la zona de fumadores. Declara insistentemente que la encargada de vigilar por el cumplimiento de normas y planes de seguridad era Madridec porque así está firmado.

Encargados de seguridad que desconocen sus compromisos de cargo.

En la segunda semana de juicio algunos pretender cubrir su negligencia con la buena intención que tuvieron de evitar males mayores, como es el caso de Roberto Mateos, personal de Seguriber encargado de la sala de grabación, quien dice haberse ausentado de la sala de cámaras para ir a atender el conato de incendio y evitar que saltara la alarma de incendios pudiendo provocar histeria colectiva. El operador y vigilante del sistema de vigilancia por cámaras, declara en su defensa que su función era la asegurarse que todo quedara grabado, a su criterio no era su obligación permanecer todo el tiempo en la sala. Sin embargo, Juan José Paris Nalda, también vigilante de Seguriber manifestó que Mateos debía quedarse en el cuarto «para poder activar el plan de autoprotección si en un momento dado se recurre a él». A su vez, se extiende esta negligencia a Raúl Monteverde, jefe de seguridad del equipo Seguriber , por permitir a Mateos abandonar su puesto de trabajo por tiempo prolongado y en varias ocasiones, específicamente cinco veces como lo indica la Fiscal.

Insólita es la declaración durante la segunda semana del juicio, del técnico de operaciones de Madrid Espacios y Congresos (Madridec), José Ruiz Ayuso, el acusado aseguró que desconocía que era el jefe de emergencias la noche de la trágica fiesta. «Nadie me comunicó por escrito que yo fuera jefe de Emergencias; nadie me comunicó con palabras que yo era jefe de Emergencias; nadie me dio a firmar un documento en el que se leía que yo era jefe de Emergencias». Queda entonces apoyarse en documentos que demuestren la veracidad de su declaración, ante la que el acusado en su legítima defensa, aligera la culpabilidad de los hechos. Tristemente ocupaba un cargo del cual no tenía claro cuáles eran sus obligaciones como miembro de un equipo de seguridad.

Los representantes de Madridec, Rafael Pastor director de seguridad, reconoce que Kontrol 34 no era una empresa de seguridad interna, no tenía esa catalogación. En contradicción al declarar Francisco del Amo, coordinador de proyectos en el departamento de operaciones, menciona que en los correos enviados por Diviertt se referían a Kontrol 34 como su equipo de seguridad, por lo que Madridec lo entendió como los encargados de la seguridad interna, luego convenientemente la empresa Diviertt los denominó “controladores de acceso”. Entonces la gran pregunta es, porque no le exigieron a los organizadores del evento el equipo de seguridad idóneo, porque permitieron la realización de esta macro fiesta aun observando fallos previos al evento y durante el mismo. El dueño de Diviertt Miguel Flores, insiste que era Madridec la encargada de diseñar un plan de seguridad, será ventaja para Flores que estos miembros de una misma empresa hayan pasado por alto verificar la participación de Kontrol 34 en el plan de seguridad.

El compromiso de la Fiscalía hacia las víctimas y sus familiares.

La fiscalía establece como conclusión que lo sucedido en el Madrid Arena Fiesta de Halloween 2012, “no fue un accidente” así lo declara el Fiscal Jefe José Javier Polo. El Fiscal Superior de la Comunidad de Madrid, Jesús Caballero Klink, afirma “Las circunstancias de los hechos y la edad de las víctimas hacen que este compromiso se acentúe.” Refiriéndose a la actuación que mantendrán bajo el principio de la legalidad e imparcialidad hacia las víctimas y sus familiares. Lo acontecido durante ese evento lleva a suponer delito de homicidio imprudente por la “intervención pasiva u omisiva” de los acusados, según lo ha considerado la Fiscalía.

Desde la perspectiva de cualquier ciudadano común surgen las interrogantes en relación al macrobotellón sería, ¿ésta gran cantidad de jóvenes que permanecieron agrupados en las adyacentes al recinto tenían o no tenían entradas? ¿El escaso personal en los puntos de control retrasó la entrada? ¿Estarían esperando la oportunidad de adquirir entradas en puerta? De ser así ¿cómo obtuvieron las entradas, si se supone que ya todas estaban vendidas para un aforo menor de 10.000 personas? ¿Por qué el principal organizador del evento insiste en hacer responsable a la policía municipal de Madrid , considerando que el macrobotellón fue el detonante de la avalancha? ¿Quien permite este macrobotellon , el ayuntamiento o la policía municipal?.

Una gran cantidad de negligencias y errores que denotan la falta de control que hubo esa noche. No se puede tapar el sol con un dedo.

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